


Soy multiplicador y fomento la sinergia 1+1=3.
Cumplo con los procesos y políticas para un resultado libre de errores.
Invierto y arriesgo hoy para un mejor futuro.
Cumplo con mis responsabilidades a pesar de las dificultades.
Innovo y busco mejorar de forma contínua.
Tras culminar su servicio militar en la Segunda Guerra Mundial, nuestro fundador, Charlie “El Doctor” Bethencourt, decidió estudiar Ingeniería Química en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Aquella elección fue el primer paso de una trayectoria que marcaría su vida y la de muchas generaciones.
En el día de su graduación, los profesores mostraron a los estudiantes un mapa con la distribución de los ingenieros químicos en el mundo. Charlie notó que en un pequeño país suramericano llamado Venezuela solo había tres ingenieros registrados. Viendo una oportunidad única, tomó un avión hacia Sudamérica para lo que él mismo llamó “la aventura de mi vida”. Sus amigos, sin embargo, cuentan otra versión: que en realidad lo movía el amor por una venezolana que más tarde se convertiría en su alma gemela.
En 1958, mientras muchos de sus colegas trabajaban en petroleras como Exxon, Shell, Chevron y Superior Oil Co, Charlie recibió un comentario casual del gerente de Shell: tenían problemas con la piscina del club de empleados. Como un favor personal, con su empresa Servitec, comenzó a dar mantenimiento. Lo que parecía un gesto aislado se transformó rápidamente en un negocio creciente. En poco tiempo, Charlie y su equipo mantenían la mayoría de las piscinas de las petroleras y clubes de la zona del Lago de Maracaibo.
Gracias a su visión emprendedora, Servitec expandió sus operaciones hacia la construcción de plantas de tratamiento de agua y la fundación de un laboratorio de análisis físico-químico.
Con el tiempo, esta empresa pionera evolucionó y adoptó un nuevo nombre: Advance. Hoy, más de seis décadas después, el sueño de Charlie sigue vivo en manos de la tercera generación, presente en toda Latinoamérica y trabajando cada día para ayudar a miles de empresas a mantener la producción bajo control para seguir operando bien.
En 1958, nuestro fundador Charlie salió en busca de un producto innovador para la industria del tratamiento de aguas. Fue entonces cuando descubrió un clorador de la marca Advance.
En una época en la que los cloradores tenían el tamaño de un gabinete, este equipo se distinguía por ser tan compacto como un libro y contar con tecnología de vanguardia. Convencido de su potencial, Charlie insistió en introducirlo al mercado latinoamericano. La acogida fue tal, que los propios clientes comenzaron a llamarnos “Advance” en lugar de nuestro nombre original, Servitec.
Tuvimos la buena fortuna de que nuestro nombre no surgió de un estudio de mercado, sino de una relación afectuosa con nuestros primeros clientes, quienes confiaron en nosotros y que, más de 60 años después, muchos aún siguen caminando a nuestro lado.
Hoy, Advance significa progreso, innovación y confianza. Y con orgullo seguimos escuchando esa frase que nos acompaña desde hace décadas:
“Allá viene la gente de Advance.”